Transformación digital y nuevas culturas organizacionales

La transformación digital es equivalente a repensar y rediseñar a las culturas organizacionales, sobre todo tras la pandemia. ¿Por qué? Sencillamente por las expectativas que cuestionan los paradigmas clásicos de la dirección, la gerencia y la organización. Con la transformación digital, en grandes hitos como el Big Data y el Data Science, estamos ante un cambio de escenario, el auténtico cambio de paradigma anunciado por Kuhn hace décadas.

A finales del siglo XX, desde la década de los 80, donde el mundo vivió una gran revolución tecnológica, comenzamos un acumulado de conocimientos y herramientas que alcanza un punto crítico, donde se modifican drásticamente los modelos para la producción de riqueza y cultura. Las razones de lo anterior son, en verdad, complejísimas, dependientes de muchos factores.

Entre las explicaciones de la acumulación tecnológica que desencadenan los cambios actuales tenemos la famosa ley de Moore: cada dos años, aproximadamente, se duplica el número de transistores con los que cuenta un procesador. Esto permite que en 18 meses un problema ahora visto como extremadamente complejo, por ejemplo, en tareas de cálculo o análisis de datos, podría ser posible de solucionar. A su vez, en algunos años capacidades de procesado hoy extraordinarias comenzarán a ser parte de las tecnologías disponibles en hogares y oficinas.

Lo que se traduce para empresas y organizaciones es más bien simple: modelos de negocio, innovaciones y proyectos en el filo de lo imposible hace algunos años ahora son viables con los profesionales y las herramientas adecuadas. Recordemos que las primeras generaciones de computadoras hacían cientos y luego miles de operaciones por segundo, pero un Iphone 11 (hace tan solo un par de años) podía ejecutar 1.000.000.000.000 operaciones por segundo.

La tecnología no deja de ampliar el horizonte de lo posible. Las nuevas culturas organizacionales introducen reflexiones y ampliaciones de carácter exponencial. La transformación digital es, además, el suelo por donde navegan grandes “reglas” de nuestro tiempo como el Big Data y el Data Science.

En efecto, los datos han impregnado los relatos característicos de la cultura corporativa contemporánea hasta sus cimientos. En este sentido, la forma de pensar exponencial nos habla de cierta superación dialéctica de la manera lineal de asomarse a la realidad. En efecto, las curvas que pretenden describir un comportamiento exponencial avanzan parecido a un proyecto de análisis de datos: muestran un avance lento, modesto (diríamos que “decepcionante”) hasta otro umbral crítico donde las metodologías Big Data y Data Science provocan la aceleración de la curva. Es entonces cuando todos los expertos y especialistas se ven obligados a hablar de transformación, cambio cultural, etc.

TRANSFORMACIÓN DIGITAL Y CAMBIO DE PARADIGMA

Naturalmente, esta curva exponencial (con énfasis si la aplicamos a la transformación digital) no transcurre libre de cierto trauma organizativo. De hecho, algunos expertos argumentan que las empresas, organizaciones y Administraciones todavía están transitando el “cortocircuito” estructural creado por la acelerada digitalización. Nos referimos al momento en que se debate e investiga en corporaciones y mundo académico sobre lo que Thomas Kuhn denominó como “cambio de paradigma” en La estructura de las revoluciones científicas (1962). Resulta interesante, por otra parte, anotar que dicho “cambio de paradigma” es acompañado de toda clase de resistencias, decepciones y melancolías extrañamente simbolizadas.

Sin embargo, uno de los rasgos definitorios de la transformación digital es que convierte en etéreo todo lo que antes parecía ser sólido. Esto es especialmente notorio, precisamente, durante la digitalización de bienes y servicios. Pensemos que, hasta hace algunos pocos años, una enorme variedad de productos eran objetos sólidos que ocupaban un espacio (libros, discos, películas y hasta los programas informáticos, pero también los procesos formativos y muchas de las cosas que componían la comunicación o la administración y dirección de empresas). Pues bien, ahora esas “cosas” están en la nube, existen en la medida que te conectas a ellas. Efectivamente, la digitalización involucra a cierta desmaterialización, que en variedad de momentos ayuda a la universalización del acceso.

Es cierto que la transformación digital es como un choque sociocultural tras otro, sin tregua para asimilar lo nuevo. De ahí la importancia estratégica de contar con expertos y especialistas que estén preparados para estudiar, por ejemplo, el potencial de los datos, y ver las posibilidades en toda su extensión.

Big Data y Data Science son nuevos paradigmas cercanos a la forma de pensar exponencial. Integrar en la estructura a un científico de datos con credenciales académicas de calidad es una de las claves para que el negocio y la empresa sean realmente parte de la transformación digital.

No debe dejarse de lado que la forma de producir ha cambiado, pero también lo está haciendo la forma de consumir. Estamos asistiendo a formas de ciudadanía digital que asumen preocupaciones y compromisos como consecuencia del empoderamiento que puede recrear una información que llega a todas partes en segundos. El consumidor que participa del mercado electrónico también puede estar en contacto con activismos sociales y vanguardias culturales. La transformación digital reconfigura a un ciudadano-usuario-consumidor que exige más y pide responsabilidades y garantías.

En conclusión, nos referimos a un cambio que parece ser matemáticamente irreversible a la vez que abre un universo nuevo de posibilidades para empresas y organizaciones. Formas nuevas de trabajar, crear y consumir; que, gracias al Big Data y el Data Science, por ejemplo, nos conducirán a la eficiencia y sostenibilidad con la que sueña nuestra civilización.