Big Data y Data Science de la UNED

¿Desempeña usted una de esas actividades que próximamente será asumida por una máquina? ¿O, por el contrario, está en el centro de esta revolución continua que tiene al dato como piedra angular? Irrumpe el profesional súper-cualificado en los procesos estratégicos: Big Data, Data Science, flexibilidad y trabajo en red, creatividad potenciada, pensamiento crítico y competencias profundas en la resolución de problemas y la toma de decisiones.

Tal vez ni el propio Zygmunt Bauman llegó a sospechar hasta qué punto nuestra existencia sería tan líquida. Es difícil decirlo con certeza, pero puede que la transformación digital nos exija unos umbrales de adaptabilidad nunca conocidos por la especie, además, se nos pide cambiar muy rápido.

Parece ser una realidad aceptada, incluso culturalmente, que muchos de los trabajos que desempeñamos cada día serán asumidos por máquinas a un nivel mucho mayor de eficiencia. Un estudio de Mckinsey Global del año 2017 explicaba que en el 2030 habría 800 millones de personas en el mundo cuyo trabajo sería desempeñado por un robot. Entre los sectores que se verían modificados por esta tendencia estarían las fábricas, las tareas administrativas, logísticas y los transportes.   

Claro, este tipo de predicciones, que están apoyadas por la mayoría de analistas, crean incertidumbre. Sin embargo, también existen estudios sobre la cantidad de perfiles profesionales y súper-cualificaciones que, ligados a la robótica, la Inteligencia Artificial, la información, etc., recibirán un extraordinario impulso, por ejemplo, los analistas de datos (The Future of Jobs,  World Economic Forum).

Pero, ¿a qué nos referimos con súper-cualificaciones? No únicamente a una enorme acumulación de conocimientos en bruto, sino a la reunión de unas muy específicas competencias y habilidades que marcan la diferencia en el universo de los nuevos paradigmas tecnológicos.

En sentido de lo anterior, un profesional en Big Data y Data Science, nombrando dos ámbitos del saber que están en el centro de las nuevas revoluciones tecnológicas, reúne dominio en la analítica de datos y capacidad para extraer nuevo conocimiento de ellos con varias características hoy consideradas neurálgicas en las culturas organizacionales. Hablamos de sentido de la flexibilidad y trabajo en red, creatividad potenciada, pensamiento crítico y una imagen profunda de lo que es resolver problemas y los procesos de toma de decisiones.          

Posiblemente queda patente que no son habilidades comúnmente encontradas en un mismo cuadro productivo. Y son los que, casi con seguridad, no verán ocupar su puesto de trabajo por una máquina durante las próximas décadas. El informe EPYCE 2017: Posiciones y Competencias más demandadas, todavía citado en diversas fuentes en 2019 y 2020, ya exponía que la cualificación en Big Data no llegaba al 11% del total de profesionales disponibles en estas áreas. Al sumar las competencias antes nombradas las cifras bajan todavía más.

Lo anterior se debe, en parte, a que las compañías, una vez entienden que el dato es una unidad generadora de valor, emprenden lo que se conoce como Data Strategy: el trazado de una estrategia inteligente antes de lanzarse sobre sus matrices de información, un poco a la deriva, a la espera de encontrar algo interesante. En otras palabras, cuando la estructura cuenta con un especialista en Big Data y Data Science, tiene una base para preguntarse a dónde quiere dirigirse, qué pretende ser, etc., gracias a que los datos permiten enfoques nuevos y construir las preguntas correctas.

Entre esos interrogantes clave tenemos, cómo no, interpretaciones de la información que pueden adelantarse a las dificultades, las crisis y las necesidades de usuarios y clientes (por ejemplo, en la personalización de productos y servicios).

Debe tenerse presente que, a partir de ahora, el mundo vivirá en una revolución siempre inacabada, dado que los datos están generando continuamente conocimientos con repercusiones económicas, socioculturales, etc. Se trata de mega flujos de información que afectan a varios niveles de una compañía o administración, lo que se traduce en una demanda de profesionales en Big Data en todos los ámbitos. 

Pero a su vez, construir preguntas correctas o con otro enfoque, impulsa la generación de nuevas soluciones tecnológicas, incluso contribuye a la tan nombrada democratización de la ciencia de los datos o a la implantación de modelos automatizados de aprendizaje. ¿Nos imaginamos, por ejemplo, lo que esto puede significar en distintos sectores de las Administraciones?

Lo inmediatamente anterior nos conduce, casi invariablemente, a las implicaciones sociales de la Inteligencia Artificial. Podría afirmarse que el impacto de la IA en los procesos de toma de decisiones o resolución de problemas no acaba de ser lo suficientemente estudiado. ¿Y si en los sectores clave o decisivos de la economía de un país tuvieran mucho peso específico la Inteligencia Artificial y el aprendizaje automático durante el trazado de decisiones estratégicas? ¿Y si tales paradigmas tecnológicos en las grandes instancias de Gobierno se alimentaran, al mismo tiempo, de lo ocurrido en las otras escalas sociales, donde se dan las mejores innovaciones digitales, las mejoras en el almacenamiento, el procesado, etc.? ¿No estaríamos asistiendo a esa imagen de totalidad casi hegeliana que subyace a la explosión de crónicas parciales?

Uno de los grandes saltos que permiten el Big Data y el Data Science es que ya no tenemos que pensar en pequeño, de repente la interpretación profunda de la vida humana, en toda su materialidad líquida, pero recreada digitalmente, se hace posible. El potencial de los datos para mejorar el mundo es, pues, casi ilimitado.

Y atención, esto está ocurriendo en medio de una catastrófica situación económica, la generada por el brutal golpe de la pandemia, donde las cifras de desempleo y cierre de empresas son dramáticas. Como en épocas anteriores, la mejor forma de no quedarse atrás es mantenerse a bordo de este tren que intenta mantener la velocidad a la que crecen los datos y sus enigmáticos interrogantes.  


Máster en Big Data y Data Science de la UNED: MATRÍCULA ABIERTA

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