EXPERTO, ESPECIALISTA Y MÁSTER EN BIG DATA Y DATA SCIENCE

Europa parece tomar conciencia: entre las transformaciones gestadas en la sociedad de la información y la sociedad de los datos, toma forma una silenciosa guerra por los puestos de liderazgo en la novísima industria de la analítica, que tiene en los expertos y especialistas en Big Data y Data Science uno de sus agentes estratégicos.

En la sociedad global y digital, los datos son la auténtica riqueza. La capacidad de una economía (sus empresas, organizaciones y Administraciones) para utilizar los datos generados en sus procesos productivos podría determinar su peso en los grandes cambios que se avecinan: la sustitución de energías, la preparación contra el cambio climático, la investigación científica, la mejora del nivel de vida de la población, etc.

Por ahora, a pesar del potencial europeo, parecemos estar por detrás de China y los EE.UU. en esta carrera. Muchos analistas advirtieron hace algunos años sobre la importancia de incluir a la ciencia de datos en las grandes agendas políticas e institucionales. Como era de esperarse, son las locomotoras de la economía de la UE quienes plantean disputar este liderazgo a los grandes de América y Asia. Ciertos fenómenos en el orden de la investigación, la transferencia tecnológica y la necesidad de dar nuevo impulso al proyecto de integración europea están llevando a que desde algunos ámbitos académicos y organizacionales se hable ya de “soberanía” para referirse a los datos generados en los Estados de la Unión. La ciencia de los datos y la política han evidenciado su encuentro.

En entradas anteriores de este Blog ya hemos nombrado importantes proyectos en Big Data y Data Science financiados o con el apoyo de la Comisión Europea. Pero en estos momentos vivimos cambios en la propia dirigencia del ejecutivo y cabeza de iniciativa legislativa de la UE, donde observaremos una influencia importante de Alemania y Francia. Al parecer, la nueva presidencia de la Comisión tiene gran interés en responder a la hegemonía estadounidense y china en materia de análisis de datos. En este cometido subyace un rasgo “tradicional” de la política económica europea: el rechazo a las estrategias internas y externas de monopolio, cuyo accionar afecta gravemente a las oportunidades del tejido empresarial dominante en suelo europeo, que no se basa exclusivamente en gigantescas compañías multinacionales.

Muchos argumentan que la combinación de globalización y economía de los datos difícilmente se presta a regulaciones por parte de bloques formados por Estados nacionales. En efecto, que las empresas europeas dependan de estructuras productivas americanas o chinas para almacenar, acceder y procesar datos no sería un problema si la confianza, la lealtad o la responsabilidad con los grandes problemas de hoy fuera la tónica dominante en esos países. Por el contrario, son conocidas las enormes distancias que separan el relato político europeo del llegado desde EE.UU. o el gigante asiático, en cuestiones que preocupan mucho a los votantes como el clima, la protección del empleo o la transición ecológica.

Las empresas especializadas en análisis de datos radicadas en China, India o EE.UU. tienen especial interés por la infinita cascada de información proveniente de los 500 millones de consumidores europeos, llegada desde sus historiales de búsqueda, redes sociales, compras, etc. Las razones son sencillas: el poder adquisitivo de los europeos es muy importante comparado con la mayor parte del mundo. El análisis de esta información puede generar mucha riqueza. Recuérdese que el Big Data busca, entre otras cosas, maximizar infinitamente el proceso de toma de decisiones. Y una directiva, una resolución, planeada y ejecutada en base a información profunda puede llevar a dominar un nicho del mercado.

EUROPA Y BIG DATA

Trabajos del Centro de Estudios de Política Europea concluyen que el 92% de los datos que se producen en el mundo están en manos de compañías y organizaciones con sede en los EE.UU. En otras palabras, el comercio electrónico y las relativamente nuevas comunicaciones en redes sociales, que tanta importancia tienen en Europa, están controladas desde fuera de nuestras fronteras.

En el 2017 las compañías con negocios relacionados con la economía de los datos en Europa lograron ingresar 59.000 millones. El mercado de los datos representa 739.000 millones de euros (un 4% del PIB). El Gobierno de la Unión plantea en los próximos meses dar un espaldarazo a este enorme mercado con proyectos ambiciosos en Big Data, Data Science, Inteligencia Artificial, transmisión de datos y otros. La presidencia de Ursula von der Leyen en la Comisión Europea, que asumirá sus funciones en diciembre de 2019 y se extenderá hasta el 2024, relaciona los datos con innovación tecnológica y productiva, con derechos sociales (sanidad y educación, por ejemplo), igualdad y protección de nuestras industrias y agricultores. En otras palabras, deben quedar pocos espacios de la vida social que no tengan relación o no puedan experimentar mejora gracias al análisis de los datos. Todos los nombrados son aspectos centrales del propio proyecto comunitario. Es decir, como se argumenta desde el Gobierno francés y alemán, no conviene alargar dependencias hacia compañías que operan desde terceros países en un aspecto, como son los datos, que resultan de tan vital importancia para el futuro de la propia Unión.

La realidad actual es que una parte importante de la estructura productiva de la UE confía el almacenamiento y su analítica de datos a compañías de Estados Unidos. Naturalmente, gobiernos como el español, francés o alemán hacen bien en preocuparse cuando se constata el grado de dependencia que sus empresas han generado con verdaderos meta-poderes como Amazon o Google.

Son ya conocidos los movimientos de la UE para intentar tomar la delantera en Inteligencia Artificial, con un sistema de proyectos provisto de 20.000 millones al año. Sin embargo, un renglón trascendental para tomar la delantera respecto a las otras grandes economías del mundo está en la formación de nuevos profesionales en Big Data y Data Science.

Únicamente una nueva generación de superprofesionales, de la mano del firme compromiso de las universidades y Administraciones, podrá plantearse todos aquellos desafíos en los que Google, Amazon, Facebook o Apple nos llevan una clara delantera.

 Curso de Experto, Especialista y Máster en Big Data y Data Science de la UNED